Primero de todo decir que le tengo bastante cariño a esta obra, ya que fue mi primer libro de anestesia (tercera edición), y permaneció toda la residencia en el bolsillo de mi bata. Todavía lo conservo aunque seguro que esta octava edición se conservará aún mejor a tenor de la enorme calidad de encuadernación que tiene. Además dispone de 40 capítulos (siete más que la edición que yo tengo) más un magnífico Apéndice A que creo que es suficiente como para que sea imprescindible en la práctica clínica diaria de cualquier anestesiólogo. Como podéis suponer, el libro es eminentemente práctico tanto en forma como en fondo, y nos permite enfocar adecuadamente situaciones clínicas que no sean habituales para nosotros, o un primer acercamiento a nuevas rotaciones que vayamos encontrando en nuestro período de residencia.

Concretamente, revisando más a fondo, el capítulo 24 Anestesia para neurocirugía es excelente, y me parece muy meritorio resumir tanto conocimiento práctico en tan poco espacio. Sin embargo, no nos ha gustado tanto algunos fallos en la traducción que se repiten a lo largo del capítulo, como que  confunde el óxido nitroso con el óxido nítrico y no tienen nada que ver. En este sentido creo que ediciones anteriores estaban más “pulidas” contra gazapos  de ese tipo donde se pueden encontrar alguno que otro.

Otro tema muy en boga se aborda en el capítulo 12: bloqueo neuromuscular. Habla de “Indice de la secuencia de cuatro estímulos” en lugar de tren de cuatro o TOF, universalmente aceptado. Supongo que es la traducción. En el mismo capítulo en la página 175 habla de sugamadex®, y en realidad es incorrecto, puesto que el sugammadex (con dos emes) es el principio activo y no la marca comercial, de manera que no debe llevar ®. Recientemente ya ha cambiado la ficha técnica del sugammadex y ya no hay que esperar 24 h para volver a administrar rocuronio (esto habrá que tenerlo en cuenta para futuras ediciones). Respecto a la evidencia de recuperación de bloqueo residual (pág 176) discrepamos puesto que se acepta como definición de bloqueo residual un TOF<0,9 y, por supuesto, ninguna prueba clínica se acepta como fiable (de esto existe abundante bibliografía). De hecho, llama poderosamente la atención que de este capítulo la bibliografía más reciente se remonte al 2009, claro que no hay que olvidar que se trata de un compendio y no es nada fácil abordar tantos temas como lo hace el Massachusetts.

 

NOS HA GUSTADO: Enfoque clínico muy práctico de gran diversidad de temas (40 capítulos), en general de gran calidad. Muy buena encuadernación como nos tiene acostumbrados la Editorial Panamericana.

NO NOS HA GUSTADO: En general la traducción es mejorable, y un pulido final hubiera evitado la aparición de algún gazapo. El abordaje del bloqueo neuromuscular es mejorable.

 

En definitiva, vuelvo a tener uno de mis libros de anestesia favoritos en la bolsillo de mi bata.