Hace muy pocas semanas que publicamos un post sobre la rigidez torácica inducida por opioides, haciendo un guiño a las posibles implicaciones del sugammadex, y mira por donde aparece:

Paciente de 56 años de edad con AP de hipotiroidismo y que tras una clínica de cefalea y visión borrosa es diagnosticada de adenoma de hipófisis.

Tras la resección transesfenoidal del adenoma con anestesia general total intravenosa con propofol, remifentanilo y rocuronio, la paciente es extubada tras una reversión completa del bloqueo neuromuscular con 200 mg de sugammadex hasta un TOF de 0,9 y una recuperación completa de la consciencia.

 

Tras esto, la paciente no obedece órdenes y entra en insuficiencia respiratoria aguda por hipoxemia grave. La ventilación manual con mascarilla se torna imposible con laringospasmo e importante trismus que imposibilita la apertura bucal para la colocación de algún dispositivo supraglótico.

 

Tras la sospecha de rigidez torácica por opioides se administra 0,4 mg de naloxona que revierte el trismus y se consigue ventilar fácilmente con mascarilla facial. A los pocos minutos la paciente recupera la consciencia y se traslada a la URPA sin incidencias, siendo dada de alta de la Unidad a las 24 horas del ingreso sin novedad.

 

El sugammadex es un fármaco seguro que, sin embargo, en determinadas circunstancias, podría poner de manifiesto efectos indeseables de otros fámacos utilizados en la anestesia como pueden ser los opioides.

 

Ya lo apuntábamos en un post anterior y parece que no somos los únicos:

 

Pero no solo Minerva Anestesiologica en Marzo de este año introduce el tema, sino que en Japón también han publicado algún caso que, al menos en el abstract, podemos acceder al estar disponible en inglés, y con el que no podemos estar más de acuerdo:

 

A falta de mayor evidencia, parece recomendable disponer de naloxona en la reversión del bloqueo neuromuscular por sugammadex y tener en cuenta la rigidez inbducida por opioides.