Con motivo de la reciente exposición Cien años de medicina en España organizada por la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental y CajaGRANADA Fundación, la misma hace un amplio recorrido por la historia mas reciente de los avances habidos a lo largo del siglo XX. Al visitar la exposición llama la atención la disposición de un quirófano de la época, en cuya cabecera figura un curioso artefacto

 

Louis Ombrédanne nació el 5 de marzo de 1871 en París, y llegó a ser un reputado cirujano francés. En 1908 introduce su inhalador éter-aire que se utilizaba para vaporizar éter. A través de una pieza en T se podía agregar oxígeno a la mezcla gaseosa. Además, disponía de una bolsa reservorio, normalmente procedente de vejiga urinaria de cerdo. Si bien no podían asistir la ventilación, sí que podían monitorizar la frecuencia respiratoria del paciente. El “vaporizador” consistía en un recipiente esférico donde un material esponjoso parecido al fieltro absorbía el éter o cualquier otro anestésico líquido, y además estaba dotado de un regulador de flujo de anestésico que pasaba al paciente y que permitía cierta renovación del aire espirado sin tener que levantar la mascarilla al paciente, al contrario que otros dispositivos de la época, que si bien facilitaban la respiración en un entorno cerrado, no contemplaban la renovación del gas espirado (ej. aparato de Clover). El invento pesaba unos 4 kg, así que podéis imaginaos el esfuerzo que tenían que hacer a lo largo de la intervención quirúrgica, pues no disponían de ningún apoyo. Por cierto, la mascarilla era metálica. Fue muy utilizado desde su creación hasta la segunda guerra mundial. Habían pasado 62 años desde que Morton  utilizara el éter en una intervención en Boston por primera vez en 1846. Para ello, ya había diseñado un dispositivo esférico con fieltro en su interior (¿os suena?) y dos orificios, uno superior para introducir el éter, y otro inferior del que salía una boquilla hacia la boca del paciente. El éxito del procedimiento se loa aseguró experimentando primero con perros, con amigos y con él mismo.

 

Entre los años 1921 a 1940, Ombredanne fue jefe de cirugía pediátrica del hospital Necker. En 1907, tras dos accidentes anestésicos con resultado de muerte, crea un prototipo de inhalador de anestesia en pro de la seguridad de la práctica anestésica. Años más tarde, en 1929 describió el primer cuadro de hipertermia maligna (Síndrome de Ombrédanne) durante la anestesia en recién nacidos.

 

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El uso del aparato de Ombrédanne se extendió rápidamente por Francia, Europa y America Latina, relegando el cloroformo de la práctica anestésica, mientras que apenas se utilizó en Inglaterra o USA. Concretamente en España, fue el aparato de anestesia que se utilizó con mayor frecuencia durante la primera mitad del siglo XX. Supuso además la modernización de otros métodos de administrar éter como la utilización de una aceitera de una máquina de coser Singer para gotear el éter.

 

 

 

 

 

 

Sin duda ninguna, Ombredanne ocupa un lugar destacada en la historia de la anestesia, tanto por su aparato de anestesia como por su contribución a la modernización de la anestesia pediátrica. Años más tarde se diseñarían inhaladores más modernos,incluido el O.M.O. por el doctor Miguel Martinez, máxima autoridad de la anestesia española en los años cuarenta y cincuenta.

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